"La poesía es el vino de los demonios". (San Agustín)

sábado, 2 de julio de 2011

Enfermedad


Es cierto, que todo aquello era mentira, sí

Armabas un archivo negro de mis cuentos…

Se te rompió el corazón, y al poco tiempo

Quemaste -con horror- tu inmensa Alejandría de silencio…

Trabajo, dolor, y más trabajo…

Calambres en los pies, retazos de tu miedo,

Carne y deseo feroz, anhelos y desvelos,

La ruta densa y silenciosa, tu destierro…

Maldad intravenosa, y oscuros enfermeros,

Aquella enfermedad picada de misterio…

La culpa ha sido mía, pensé que tu consuelo,

Era pasar las horas soñando sueños muertos…

Pesado e infeliz, tan duro como el hierro,

Preñado de odio vil, tan dulce y traicionero…

Aquella cicatriz, se borra con el tiempo

Tus labios de carmín, liquidan sentimientos…

viernes, 1 de julio de 2011

Caos


Insólitas tecnologías destellan en la noche,

La inteligencia y el cálculo engendran un hermoso caos

Al filo de tu silencio, en el borde de la cornisa,

Veo el abismo profundo, que devora las tinieblas…

Magníficos cubos dorados de polímero,

Bebidas refrescantes y princesas…

Un par de tetas prietas y coquetas,

Me hacen volver, astuto, la vista a las estrellas…

Caracas huele a sexo, a dulce crema,

Violentas autopistas se despejan…

Mis venas llevan plomo y candilejas,

La luna está picada de pobreza…

Me aprieta los cojones la certeza,

De verme entre peligros y culebras…

Me tomaré muy bien del pasamano,

Reventará el terror en mi cabeza…

Dama de hierro


El negro mar, envenenado de noche, brilla…

El destino revienta, súbito, como un cristal

Ciego perfume de mujer, vino amargo de los locos

Cardiopatía mía, entrañable, silenciosa…

La pistola quedó vacía y tibia, sobre la mesa…

Un silencio agrio se alojó en el centro de mi garganta

Como una serpiente que espera, fría y quieta,

Dar, al fin, el latigazo letal de su mordida…

Como felpa blanquísima y perfumada,

Son tus pies pequeños, cortados por la mano sabia de Dios…

Como una luna de hielo, o nácar brujo,

Son tus pupilas cansadas, de mirar gatuno…

Eres la esposa del misterio,

La madre tierna de un poeta muerto…

La mejor alumna de la maestra vida,

La hermana de los vicios más siniestros…

viernes, 17 de junio de 2011

Sure


Líneas claras y precisas, bien marcadas,

Mi vida está cortada con un fino bisturí…

Voy de la poesía a la matemática fría,

De la moneda al suspiro, de la pistola al vientre…

Cada tanto lavo mis manos pardas,

Aunque las vuelva a ensuciar de barro y estiércol…

Y cada vez ellas envejecen un poco, se marchitan,

En el círculo virtuoso de una perfección de tiempo…

Tener clara la mente, y la mirada limpia,

Aunque, de vez en cuando, los venenos valgan…

El pulso firme y bueno, segura la pisada,

Las cartas en la mesa, el as bajo la manga…

Saberme no perfecto, falible, perfectible,

En mi debilidad soy fuerte, y es mi locura falsa…

Seguro estoy, mi bien, de poder alcanzarla,

A ella, buena y bella, felicidad anhelada…

sábado, 11 de junio de 2011

Cosa rica


Una fina arenilla brillante cubre tu espalda,

Como miles de pecaditos diminutos,

Como segundos, tic tac, o pececitos rabiosos,

Una electricidad helada te atenaza la columna…

Tus pies de arena, pardos, enamorados…

Caminan a un par de centímetros del suelo,

Hay un olor a hierba fresca, a pasta dental,

Aprietas entre las muelas un gemido…

Entre tus piernas hay una fiesta,

¡Alegría! Me gritas… ¡alegría!

Hoy rasuré mi barba a filo de navaja,

Para que tú gritaras, con la garganta mía…

Una cosita loca, tu estrellita, bum bum

Una cosita sexy, cosa rica, mi amor

Mi lengua está afilada, mi arsenal para vos

Palabras transparentes, Coca Cola con ron…

viernes, 3 de junio de 2011

Geisha


Poderosa geisha envenenada,

De negros purísimos, como el abismo

De la laringe virgen de un lactante,

Y azules de aceite y óleo brujo…

Tu voz es fina, como un alfiler…

Tu mirada un campo sembrado de espectros,

Toma mi mano, inocente y dócil,

Desliza en ella –con un guiño- un poco de tus polvos…

Derriba con la punta de tu pie de pluma,

Ese imperio milenario, severo y minucioso

Que costó al emperador tanto ruin desvelo,

Apenas un pequeño toque, liviano como el pensamiento, basta…

Tu serenidad de niebla espesa, de galaxia ciega…

Está acicateada por tesones ancestrales y silencio…

Por secretos femeninos y diminutos, como hormigas

Por una sencillez feroz, por mil eléctricos embrujos…

Mi enemigo


Buen cristiano como soy,

Amo con pía disciplina a mi enemigo…

Él, despacio y a traición,

Me abraza por la espalda…

Mi enemigo es alguien muy inteligente,

Supo dar –al fin- con el contrario preciso…

Mi silencio, irreductible, le corta la voz,

Lo sume en una mudez de navaja o de serpiente…

Es verdad que estoy muy cerca de mi amigo,

Pero estará siempre más cerca mi enemigo…

Puedo oler sus suaves manos perfumadas,

Cuando me doy –con pereza aérea- vuelta sobre mi cama…

Un día de estos, una noche de estas,

Planeo matar sin más a mi enemigo…

Él sabrá con certeza quién soy,

Cuando tenga ya la bala en la cabeza…