"La poesía es el vino de los demonios". (San Agustín)

jueves, 28 de julio de 2011

Technicolor


La mañana se abrió, y es una inmensa puerta,

Por donde entran los loros a cantar…

Plumaje de estridente technicolor,

Parranda matutina del amar…

El arcoiris brilla y atraviesa

De punta a punta, quieto, la ciudad…

Allá en la esquina azul donde termina

Sonríen los arcángeles de paz…

La tele reventó en color y ruido

Su estática me eriza y huele a pan…

Eléctrica y doméstica, respira

Y es mágico su encanto matinal…

En ese charco triste tornasolan,

La luz del sol amigo, y tu piedad,

Si miras es Narciso quien se mira,

El agua te devuelve la verdad…

Seda negra


Sin desperdicio, lúcido, sin grietas…

Todo encaja a la perfección, cabal,

Una cosa lleva a la otra, sin trauma…

Todo fluye como la seda, sin más que hablar…

Negrísimo como el petróleo refinado

Brillante como la noche en alta mar

Potente como un caballo muy bravío

Sereno como una dama cruel, fatal…

Siento que puedo afilar los versos hasta verlos

Cortando como una daga la verdad…

La luna sangra venenos dulcemente…

Mi mente mueve las cosas de lugar…

La carne de un corazón que vive y muere

Mis músculos apretados a rabiar…

Los pies de aquella chica blanca y negra

Los besos de amargo whisky que me das…

viernes, 22 de julio de 2011

Ciudad maldita



Caracas está hecha, de negros y metal,
De brillos afilados, tacones e impiedad…
Su noche es traidora, su día es infernal,
Esta ciudad engaña, y clava su puñal…

Semáforos y fuego, clavijas y maldad,
Mujeres ampulosas, y hombres sin piedad…
Abyectas avenidas, y un caos colosal,
El cielo se derrumba, en un estruendo astral…

Dinero, locos, putas… prodigio de ansiedad…
La luna es asesina, la iglesia lleva al bar,
La sangre corre libre, el niño juega al mal,
El diablo armó su cueva y la hizo capital…

Caracas grita al cielo, su grito maternal…
Con dos o tres miradas, se abarca esta ciudad,
Las motos y los carros, el frío y la verdad,
La sucursal del cielo, a punto de estallar…

La herida


La falda, eléctrica, me rozó la mejilla

Un nudo ciego de agua, y sales, y calor…

Tus piernas, infectadas de rosetones,

Apretaban a este mundo, a punto de escapar…

La máscara es de yeso, desnuda tu verdad

Tu piel de leche fresca, exhala bienestar…

Tuviste tres retoños, bravíos como el mar,

Tu sangre, fría y quieta, suscita tempestad…

Las motos arrancaron, dejaron todo atrás,

El sol, la luna, el viento… tu cuerpo de metal…

Las naves despegaron, volaron sin pensar,

La vida es este cuento, de cuentas por cobrar…

Los árboles respiran, y brillan sin parar,

El ancho mar de noche, es negro, y tu mirar…

Parece que dijera: no busques nada más…

Debajo de las piedras, sólo hay oscuridad…

sábado, 2 de julio de 2011

Enfermedad


Es cierto, que todo aquello era mentira, sí

Armabas un archivo negro de mis cuentos…

Se te rompió el corazón, y al poco tiempo

Quemaste -con horror- tu inmensa Alejandría de silencio…

Trabajo, dolor, y más trabajo…

Calambres en los pies, retazos de tu miedo,

Carne y deseo feroz, anhelos y desvelos,

La ruta densa y silenciosa, tu destierro…

Maldad intravenosa, y oscuros enfermeros,

Aquella enfermedad picada de misterio…

La culpa ha sido mía, pensé que tu consuelo,

Era pasar las horas soñando sueños muertos…

Pesado e infeliz, tan duro como el hierro,

Preñado de odio vil, tan dulce y traicionero…

Aquella cicatriz, se borra con el tiempo

Tus labios de carmín, liquidan sentimientos…

viernes, 1 de julio de 2011

Caos


Insólitas tecnologías destellan en la noche,

La inteligencia y el cálculo engendran un hermoso caos

Al filo de tu silencio, en el borde de la cornisa,

Veo el abismo profundo, que devora las tinieblas…

Magníficos cubos dorados de polímero,

Bebidas refrescantes y princesas…

Un par de tetas prietas y coquetas,

Me hacen volver, astuto, la vista a las estrellas…

Caracas huele a sexo, a dulce crema,

Violentas autopistas se despejan…

Mis venas llevan plomo y candilejas,

La luna está picada de pobreza…

Me aprieta los cojones la certeza,

De verme entre peligros y culebras…

Me tomaré muy bien del pasamano,

Reventará el terror en mi cabeza…

Dama de hierro


El negro mar, envenenado de noche, brilla…

El destino revienta, súbito, como un cristal

Ciego perfume de mujer, vino amargo de los locos

Cardiopatía mía, entrañable, silenciosa…

La pistola quedó vacía y tibia, sobre la mesa…

Un silencio agrio se alojó en el centro de mi garganta

Como una serpiente que espera, fría y quieta,

Dar, al fin, el latigazo letal de su mordida…

Como felpa blanquísima y perfumada,

Son tus pies pequeños, cortados por la mano sabia de Dios…

Como una luna de hielo, o nácar brujo,

Son tus pupilas cansadas, de mirar gatuno…

Eres la esposa del misterio,

La madre tierna de un poeta muerto…

La mejor alumna de la maestra vida,

La hermana de los vicios más siniestros…